Mi experiencia en Lituania
Cuando me dijeron si quería ir a Lituania pensé que jamás en la vida. Tenía que hacer muchas cosas este verano y no tendría tiempo de ir. Aún no sé porque, supongo que por las amigas, pero al final dije que si. Después de todo un mes para ganar el dinero que necesitaba (tampoco fue tan difícil) subí al autocar. Pensaba que seria un largo viaje, aburrido y cansado, pero resulta que se me pasó muy rápido. Tuve tiempo para conocer todas las chicas de la convivencia, hablar, jugar a cartas, ver películas… fue muy emocionante.
Al llegar a Lituania nos esperaban un grupo de chicas lituanas con las que pudimos practicar inglés, todas eran muy simpáticas. Allí pasamos unos 14 días haciendo voluntariado. Yo pensaba que lo peor sería estar en el asilo lleno de ancianos, pero no sabría como explicarlo: al estar allí ayudándolos (no hacíamos gran cosa, darles de comer, limpiarlos un poco, cantarles…) me sentía contenta. Sentía que mi vida tenía sentido, sentía que servía para alguna cosa. También íbamos a casas de familias lituanas; allí veíamos como todo es apariencia, en realidad no tienen nada y, cuando digo nada, quiero decir nada. Allí empecé a aprender a valorar todo lo que tengo, una vida cómoda y llena de facilidades.
En pocas palabras, este ha sido el mejor verano de mi vida.
|